C

omo una cuna, como un sarcófago, la vida discurre entre el nacer y el morir. Vender el alma a Mefisto (el diablo) para que el tiempo no transcurra o no se note su transcurso, no le ha salido bien a nadie, ni tan siquiera a Fausto, que vendió su alma por amor, por el amor a la juventud representado por Margarita.
La sabina, árbol longevo y la piedra de probada atemporalidad y su intima unión en esta pieza, nos muestran la relación entre la vida, la muerte y el tiempo.
La talla en la piedra y en la madera son similares, pretendiendo unir ambos elementos no sólo en las formas lineales sino también en su forma volumétrica.

 

 

Mefisto "cuna-ataud"

Madera: Sabina, Piedra: ármol emperador claro, Hierro