P

ara homenajear a un benefactor de la música en el pueblo de Chelva, pensaron que un buen regalo sería una escultura y, ese fue el encargo, “pensar” una escultura para alguien que ama la música.
Así nació ”A un director de orquesta II
Una mano sujetando sutilmente una flor, en representación de la batuta que dirige la orquesta.
No fue un trabajo fácil, la fase de la cera y los moldes de moloquita para una flor tan larga y fina me daban problemas en mi fundición, pero el principal escollo era resolver la pátina del capullo; pátina verde (química) de las hojas y pavonado rojo de los pétalos. La paciencia es la madre de todos los logros y con paciencia se finalizó
A un director de orquesta II”.

 

 

A un director de orquesta II

Piedra: mármol Macael, Bronce: pátina verde y pavonado rojo