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as mariposas son las almas de los muertos y estas son inmortales. Con sus múltiples metamorfosis, han hecho pensar al hombre en su inmortalidad. Han formado parte del mito en la mayoría de las civilizaciones.
En mi jardín tengo un árbol especie de lila que en primavera y otoño se llena de mariposas, formando un ballet de color.
En cada estación espero su llegada y paso horas mirándolas como juegan y se pasean confiadas entre las flores.
Me parece imposible que representen las almas de los muertos por esta razón en mi cabeza nacieron dos proyectos: uno es el “Árbol de después”, ya realizado y otro aún en fase de proyecto que se llama “El árbol de la Vida”.
Las más de 180 mariposas que revolotean al rededor del tronco de sabina son todas de bronce, diferentes y únicas. Todos los moldes han sido destruidos ya que eran a la cera perdida, y todas ellas han sido pavonadas al negro en un lado y dadas brillo en el opuesto. Las mariposas en el “Árbol de después” siguen un orden que lo marca el grabado que tiene la piedra de la base.

 

 

Árbol de después

Madera: Sabina, Bronce: pavonado negro, dorado,
Latón, Acero, Hierro, Piedra: trabertino blanco de Teruel